Echar raíces

Estaba en un jardín desierto, no había nada y aunque siempre quise despedirme nunca me fui. No sé qué me ataba a eso... Cada día y cada noche veía el mismo paisaje, es decir, nada... Entonces me dediqué a limpiar el jardín, por hacer algo, por no aburrirme. Y después de mucho limpiar, porque hubo tantísimo por hacer, por eso no crecía nada; me dediqué a plantar. Pero a plantar semillas sin mirar a donde ni por qué. Solo me dediqué a regar semillas por ahí...como yo no quería quedarme en ese jardín me daba igual qué hacer con él. Y el jardín se convirtió para mí como ese chico feo y pesado que aparece alguna vez en tu vida (o varias veces) y que no te fijas en él porque es un pesado pero que a base de verlo cada día y de interactuar con él al final lo terminas viendo guapo, y hasta te enamoras...Pues así el jardín comenzó a gustarme y comencé a plantar mirando a donde y por qué. Y como me estaba enamorando esperaba demasiado de esas semillas que no germinaban, que no me daban lo que quería. Porque al cabo de un tiempo empezaron las expectativas. Y como yo quería a ese jardín pues esperaba que mi amor fuese correspondido ¿no? Pues no...no daba frutos, ni tampoco flores ni siquiera brotes. Así que después de tanto plantar y regar, plantar y regar y mirar y esperar...me aburrí. Me aburrí tanto, tanto  que me marché de allí y dejé todo tal cual.
Al cabo de nada, cuando me alejé de él, empezaron a salir brotes...Muy pequeñitos, pero muy verdes. Y de lejos y por el aire me llegaron los olores de las plantas  que yo misma había plantado y cuidado con tanto amor. 
Entonces me puse contenta pero también triste...Es como ese hombre que tanto te gusta y al que le das todo y no te hace caso,y solo cuando te alejas nota cuánta falta le hacías... Eso me pasa con mi jardín
Entonces y a lo lejos, sentí un "noséqué" en el pecho...una llamada o qué sé yo...Había algo que me decía que tenía que retornar a mi jardín. Y ese algo eran las raíces. Descubrí que había echado raíces y que eran tan grandes que adonde quiera que fuera se alimentaban de esa tierra y no de otra. Es MI JARDÍN. La obra que he levantado desde la nada... No fue un descubrimiento, fue una certeza que tenía cuando cerré la puerta de mi jardín. Solo necesitaba que el viento me lo dijera. Por eso me alejé, porque de lejos todo se ve desde el estado del espectador y no del protagonista.


(este dibujo lo realicé un día que me desperté a las cinco de la mañana y solo me dio por pintar las flores que de mi jardín estaban creciendo. Si te interesa comprar la ilustración está disponible AQUÍ)


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